jueves, 15 de mayo de 2008

Hollywood

Contra todos los pronósticos
me dieron el Oscar
al mejor actor de reparto
Derroté a Michael Caine
a Sean Penn
a Gene Hackman
y a John Turturro
y subí al escenario a disfrutar
mi momento de gloria
Jeff Bridges me dio la estatuilla
Parecía tan feliz como yo
y eso que apenas lo conozco:
pero a quién le importaba Jeff Bridges esa noche
Estaba ahí para darme el premio
mi premio
Estaba ahí para que yo brillara más
más todavía
con mi Oscar al mejor actor de reparto
Sabía que podía suceder
confiaba en mí y sabía que los jurados
podían llegar a apreciar mi trabajo
Cuando subí al escenario dije
Saben, estoy muy contento,
Uh!
y las estrellas que estaban en la ceremonia
me aplaudieron mientras me secaba
la transpiración con un pañuelo
Si son capaces de aplaudirlo a uno
por decir Uh!
y por secarse la transpiración con un pañuelo
la batalla está ganada de antemano
Eso pensé y no me equivocaba
Primero le agradecí a la Academia
Dije Gracias a todos los que me votaron
Este es un honor muy grande para mí
Lo miré a Michael Caine y dije
Michael: eres grandioso
y las cámaras lo tomaron a Michael Caine
aplaudiéndome y mordiendo el polvo
y cientos de millones de personas
en todo el mundo
pudieron ver cómo
me aplaudía ese hijo de puta
Lo miré a Sean Penn y dije:
Sean, eres un ejemplo para todos nosotros
y Sean Penn alzó su pulgar derecho en mi honor
cuando todos sabíamos que en realidad
deseaba alzar su dedo mayor
Lo miré a Gene Hackman y dije:
Gene: sabes que te admiro desde La Conversación
Fue una manera elegante de decirle que ya era hora de retirarse
y Gene Hackman entendió el mensaje
porque nadie creyó en su sonrisa pretendidamente amistosa
(y eso que Gene Hackman es un gran actor)
Lo miré a John Turturro y dije:
Johnny, perdóname, eres grande, pero hoy me tocó a mí
y Johnny alzó su copa en un brindis imaginario
Puede que no lo parezca, pero Johnny es buena gente
No digo que deseaba perder el Oscar, pero sé que me aprecia
Yo también lo aprecio y lo admiro mucho
pero no se vayan a creer que me dio lástima romperle el culo
Después dije: Harvey, gracias por haber confiado en mí
Matthew, eres maravilloso, ha sido un placer trabajar contigo
Stanley, ese guión fue increíble,
El cine es un trabajo de equipo: a todos nos alegra
llevarnos a casa uno de éstos
Uh!
pero sólo es posible cuando estamos bien dirigidos por
profesionales talentosos como Matthew, cuando contamos historias
tan redondas y tan perfectas como la que escribió Stan y cuando
los psicópatas como Harvey no dejan ningún detalle librado al azar
Después que aplaudieron todos
cuando empezaban a hacerme señas para que redondeara
dije
Lisa, mi amor
tu sabes que esto te pertenece
Las cámaras la enfocaron a mi mujer
que estaba esplendorosa con su vestido de Galliano
con su piel blanca y su escote, el escote
del que todo el mundo hablaría
millones de personas masturbándose al unísono
con el escote de Lisa
millones de personas que acaso esa noche se enterarían
que estoy casado con una de las cinco mujeres
más hermosas de los Estados Unidos
Lisa fue tapa de Vanity Fair
y me ayudó mucho con mi papel de cornudo
mi papel de esposo negador
humillado por una puta que no lo respeta.

(De Familia y propiedad, inédito hasta dentro de poco.)

4 comentarios:

Victor Hugo Ghitta dijo...

Conocí a Daniel en la vieja redacción de Rolling Stone: un placer. Nos reencontramos muchos años después, no hace mucho, cuando un triunfo inesperado de su equipo de fútbol favorito me instó a llamarlo. Es uno de los escritores más lúcidos de su generación, y además dueño de una honestidad intelectual poco frecuente. Que Daniel tenga ahora su blog es una felicidad que debemos celebrar todos, entre razones porque sus textos digitales compensarán la ceguera de las editoriales argentinas, tan poco dadas a difundir obras jóvenes. Pero la razón más profunda, en lo personal, es que podré reencontrarme con él diariamente, saberlo ahí, cerca, con toda su prepotencia poética.

Sebastián dijo...

!!!

tetas falsas dijo...

Lisa es un nombre peligroso de mujer, mira lo que le pasó a Bolaño.

LISA

Cuando Lisa me dijo que había hecho el amor
con otro, en la vieja cabina telefónica de aquel
almacén de Tepeyac, creí que el mundo
se acababa para mi. Un tipo alto y flaco y
con el pelo largo y una verga larga que no esperó
más de una cita para penetrarla hasta el fondo.
No es algo serio, dijo ella, pero es
la mejor manera de sacarte de mi vida.
Parménides García Saldaña tenía el pelo largo y hubiera
podido ser el amante de Lisa, pero algunos
años después supe que había muerto en una clínica psiquiátrica
o que se había suicidado. Lisa ya no quería
acostarse más con perdedores. A veces sueño
con ella y la veo feliz y fría en un México
diseñado por Lovecraft. Escuchamos música
(Canned Heat, uno de los grupos preferidos
de Parménides García Saldaña) y luego hicimos
el amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
la segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
de agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
en dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
dije desde el otro lado del teléfono.

Daniel Riera dijo...

¡¡De temer, las Lisas!!

Gracias.