lunes, 2 de junio de 2008

0220

No sé si te llamás como me dijiste que te llamabas ni si tu cuerpo es como me dijiste que era ni si tu edad es la que confesaste ni si te gusta leer escuchar música o drogarte ni si es efectivamente cierto que cada tanto fantaseás con tu madre ni siquiera sé si es verdad que te estás tocando allá en San Antonio de Padua.
Nunca estuve en San Antonio de Padua no sé cómo son sus casas ni cómo es su gente ni si la gente de San Antonio de Padua tiene algo de particular. No sé dónde queda San Antonio de Padua ni cuáles son los medios de transporte que me pueden llevar pero sí sé que la llamada es interurbana porque tengo que anteponer un prefijo de cuatro cifras y “anteponer” y “prefijo” son palabras telefónicas por naturaleza.

(De Sexo telefónico, 2005)

1 comentario:

daniela dijo...

Probablemente todas las diferencias que inaugura "la verdad", se vuelven ilusión en eso tan raro que imagino es el sexo telefònico. Ilusiòn de un otro allì, ilusiòn de uno mismo -incluso vuelto otro- de este lado.
En fin, ya probarè.