jueves, 26 de junio de 2008

Baker, Pelzer, Lennon, Chapman, Rest

Tomo el libro que tengo más a mano: es Deep in a Dream, la larga noche de Chet Baker. Quiero distraerme un poco porque no sé qué escribir en el párrafo siguiente y porque hace un rato que no voy a ninguna parte. Abro el libro en el principio del pliego de fotos, que se reconoce a libro cerrado porque está en otro papel más brilloso. Leo el epígrafe de la primera foto. Huyendo de una madre agobiante y de un padre borracho y maltratador, Baker se alistó en el ejército a los dieciséis años. Miro la foto: reconozco a Chet Baker, abrazado a una mujer, la madre agobiante, que a su vez está abrazada a un hombre, el padre borracho y maltratador. Paso derecho a la última página del pliego de fotos. Leo el epígrafe de la primera. Fin de trayecto: Amsterdam, 13 de mayo de 1988. Según interpretemos la foto, un hombre cubre con una manta el cadáver ensangrentado de Chet Baker, o un hombre corre la manta que cubre el cadáver ensangrentado de Chet Baker. Leo el epígrafe de la segunda.Baker descansa en paz, ante el desconsuelo de Jacques Pelzer. Uitvaartcentrum de Amsterdam, 18 de mayo. Lo que veo en la foto es el cadáver de Chet Baker dentro de un ataúd, un ramo de flores a la altura de su pecho, un hombre que junta las manos como si estuviera rezando una plegaria. De la foto no se desprende ni que Baker descanse en paz, ni que Jacques Pelzer esté desconsolado. No me consta que estuviera rezando una plegaria, pero esa es la impresión que me da y me voy a dejar guiar por ella.
Abro el libro unas páginas más atrás y, sin haberlo buscado, vuelvo a encontrarme con Jacques Pelzer. El epígrafe dice Nadie veneraba a Baker más que Jacques Pelzer, músico y farmaceútico de la ciudad belga de Lieja. En 1963, un año después de que Baker saliera de la cárcel, se reunieron en un pub con su amigo, el saxofonista Jean-Pierre Gebler. En la foto, Pelzer toca el saxo sentado en el extremo del piano; a su izquierda está Baker con una trompeta en la mano, la espalda apoyada contra el borde del teclado, sentado en el suelo. La mirada de Baker apunta al suelo, y parece concentrado en la música que toca Pelzer. Jean-Pierre Gebler está a la derecha de Pelzer, de pie, de traje, de perfil. Tiene un saxo en la mano y lo está mirando a Baker.
En la misma página hay otro epígrafe, que, por cierto, acompaña a otra foto. Dice Baker, encarcelado, firma un autógrafo; en algunos momentos, su juicio parecía un estreno de Hollywood. La foto muestra a Baker, de perfil, tras las rejas, firmando un autógrafo. Tiene un cigarrillo en la boca. Tras él hay otros dos hombres: uno, lo suponemos por la gorra, es un policía o un guardiacárcel; otro, de lentes oscuros, que identificamos como el posible destinatario del autógrafo (el plural mayestático es una trampa de los periodistas). En el libro Las dos vidas de John Lennon, de Albert Goldman, hay una foto en la que Lennon le firma a un autógrafo a un muchacho de lentes, pero esta vez sabemos el nombre del destinatario del autógrafo porque se trata de Mark David Chapman, el hombre que habría de matar a Lennon horas después. El epígrafe dice que Lennon está firmando un autógrafo sobre la tapa de Double Fantasy, su último disco, pero en la foto no se ve la superficie sobre la cual Lennon estampa su firma. En su primer libro de poemas, Lennon escribe: Por verdes cortinas y Sabina olmos/En forestas del siglo que pasó/A caballo, sin prisa, pausa o pena/El sordo Ted, Danoota y yo/, y más adelante, /Bostecillo tupido, Isabel sarli/Por Boca Juniors que siempre ganó/Sin la prisa, la pausa ni la pena/El sordo Ted, Danoota y yo. Lo que leo es la traducción argentina del libro. Sospecho que Lennon jamás escuchó nombrar en toda su vida ni a Sabina Olmos ni a Isabel Sarli. Es probable que haya oído hablar alguna vez de Boca Juniors, pero no en 1964, año de la primera edición del libro, sino recién en 1966, cuando el capitán de la Selección argentina, Antonio Ubaldo Rattin, jugador de Boca, protagonizó un escándalo en el Mundial de Inglaterra, precisamente en un partido contra el equipo local. Es absolutamente improbable que Lennon escribiera sobre Boca: el equipo de la ribera no formaba parte de su universo. ¿Entonces? En la posdata del prólogo del libro, el traductor Jaime Rest explica: “Hemos optado por emplear el lenguaje popular urbano de Buenos Aires; el motivo consiste en que nos ha parecido más justo trasladar una forma de expresión local a otra de iguales características, en vez de emplear un idioma de irreal neutralidad.”

(De El carácter Sea Monkey, 2007)

1 comentario:

tetrabrik dijo...

ese plural mayestático, claro.

me extrañaba lo boca juniors y la sarli en el poema. es un tema complicado el de la traducción de referencias, de contextos.