viernes, 25 de julio de 2008

15

Nunca sabré si fuiste o no al bar
Por momentos me pareció que me espiabas
que te burlabas de mí
o que me temías
o que no te satisfizo lo que viste
aunque también puede ser que no hayas ido
En todo caso da lo mismo porque
nunca te conocí

Nunca supe cómo eras
No es que “no te veré morir”
no te vi nunca
no te veré jamás
no servís ni para fantasma

Y sin embargo todavía te estoy puteando
porque me puse una remera verde una remera absurda
una remera que parecía fabricada para citas a ciegas
con la esperanza de que me reconocieras
de que no tuvieras la más mínima duda de que yo era yo
Y ahora pienso que había cuatro tipos solos en el bar
cuatro tipos en cuatro mesas distintas
cuatro tipos que tomaron uno, dos, tres cafés
cuatro tipos que fumaron cuatro, cinco, seis cigarrillos
cuatro tipos que estuvieron dos horas mirando el reloj
y que relojearon a cada chica que entró en el bar
Y ahora pienso que los cuatro tipos tenían remeras absurdas
remeras que parecían fabricadas para citas a ciegas

(De Sexo telefónico, 2005)

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