lunes, 13 de octubre de 2008

La poesía

Si usted me promete que no
va a decírselo a nadie,
yo le prometo que le voy a
explicar de qué se trata
este poema. Las claves
para su interpretación
las tengo en el bolso
ahora no las recuerdo
pero créame:
en cuanto se las revele,
usted dirá mirá vos
qué boludez
Es lo que pasa con
todos los grandes
poemas: una vez
hecho el clic, una vez
develado el misterio
que encierra el
mágico sonido
de las palabras
superado el
lógico deslumbramiento
inicial usted dice
mirá vos
qué boludez
y se siente satisfecho
se siente, diría
cómplice del poeta
partícipe de su
vida interior
depositario de
sus abismos
habitante de
su universo
La crítica literaria
brinda elementos
para que usted
analice lo que lee
puede optar por
una perspectiva
posestructuralista
puede proponer
si lo desea
una lectura
de género puede
analizar el poema
desde los estudios
culturales
puede hacer
en definitiva
lo que se le canten
las pelotas
(aunque la Academia
desaconseja
las lecturas biografistas
como así también las
que ponen el foco
en la ideología del autor
y le recordamos
también que
hay que tener
especial cuidado
antes de pronunciar
en voz alta la palabra
“autor”, ya que
algunas corrientes
críticas postulan la
muerte del mismo:
en determinados
cenáculos usted
dice “autor” y escucha
murmullos
desaprobatorios,
murmullos que
le restarán autoridad
en ulteriores debates)
así y todo le decía
no siempre aparecen
las claves
la figura en el tapiz
que nombraba
Henry James
(aunque “carpet”
quiere decir
“alfombra”, lo que
indica la importancia
de conocer el idioma
de origen o en todo
caso de leer traducciones
como la gente)
decía entonces
que usted puede
hacer lo que se
le canten las pelotas
pero ni siquiera eso
puede garantizarle
la comprensión
de la pieza que le
ha tocado en suerte
Y ahora que lo pienso un poco
no está bien que yo abra
mi bolso y le brinde las
claves para la interpretación
de mi poema porque
anularía así su propia
libertad creadora
En otras palabras
el poema dice
lo que a usted le parece
que dice ni más
ni menos
y en todo caso
no se preocupe
por “entender”:
eluda la trampa
del “sentido”
¡No entienda,
sienta! ¡Póngase
las pilas!
El poema que escribí
es muy bueno
pero se completa
con su participación
activa y militante
Es un poco como
decía Pinky: sin
ustedes allá,
nosotros acá,
¿para qué?

(De Lo cuarto, en construcción)

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