miércoles, 3 de diciembre de 2008

¡Habemus Muñeco!


El lunes pasado me gané el premio más fabuloso que el azar me haya deparado. Alguna vez me había ganado 486 pesos en un bingo, cuando era niño me gané en una kermesse una picadora de hielo analógica que no servía para nada. El lunes pasado llegó, al fin, la fortuna: dudo mucho que en toda mi vida vuelva a obtener un premio semejante.
Me invitaron a la cena anual del Círculo de Ventrílocuos Argentinos (Civear). Allí me trataron maravillosamente, me dieron una estatuilla y un diploma en agradecimiento a la inclusión del Civear y su gente en Buenos Aires Bizarro. Según el presidente del Civear, Miguel Ángel Lembo, la repercusión del libro sirvió para que se acercaran muchos interesados en el arte de la ventriloquia, y también para que los ventrílocuos tuvieran más laburo a lo largo del año.
Durante la cena, cada uno de los ventrílocuos presentes hizo su propio minishow. ¡Espectaculares! Luego sortearon un muñeco de ventrílocuo. Cada uno de los asistentes a la cena tenía un número: el mío era el 30. Salió el 30. Me gané el muñeco, una obra de arte realizada por la señora Jesús de la Cruz Rivera, que me dijo muy emocionada que cada muñeco que hacía era como un hijo para ella, y que sabía que había caído en buenas manos. Ahora tengo que ponerle nombre y enseñarle a hablar.

3 comentarios:

Martin dijo...

che pero ese comuñe esta como poseido!! jajaj

Anónimo dijo...

Daniel:soy Alè, el "hermano" de tu muñeco, ademas de encargarme de las relaciones institucionales del civear, soy el hijo de jesus la "mama" de tu muñeco, espero lo estes disfrutando y pronto le pongas nombre, un abrazo. Alè

Daniel Riera dijo...

Hola Alé, ya le puse nombre. Se llama Oliverio. Entrá en la etiqueta "Muñeco" y verás. Pronto me voy a poner en contacto con vos y tu mamá. ¡Este año Oliverio va a dar que hablar!