lunes, 30 de junio de 2008

domingo, 29 de junio de 2008

Perrito II


Este es el perro sobre el cual escribí ayer. Un hermoso perro, señores. Si alguien lo quiere, que me escriba.

sábado, 28 de junio de 2008

Perrito

Me encontré un perrito herido por la calle. Lo había atropellado un auto y le sangraba una pata. Lo llevé a la veterinaria del barrio: lo curó, lo desinfectó, lo revisó, verificó que no tenía lesiones graves, le cosió la herida de la pata, le dio antibióticos, etc. Le sacó una radiografía y constató que tiene una fractura leve. La semana que viene, cuando le haya sacado los puntos, le pondrá una férula y en pocos días podrá caminar sin problemas. Ahora está bien, vendado y cansadito, pero bien. Es un perrito mediano callejero color té con leche con más leche que te, más lindo y más bueno que el pan. Me consta que es bueno porque lo llevé a upa una cuadra hasta la veterinaria y el tipo ni se mosqueó. La pregunta del millón es ¿Y ahora? Yo ya tengo perrito y no puedo tener dos. Si alguna buena persona quiere venir a verlo y acaso compartir su vida con él, que me mande un mail y que me deje un teléfono de contacto. Por supuesto, que lo haga cuanto antes porque no lo puedo tener mucho tiempo. Desde ya muchas gracias y perdón por este uso atípico de mi blog.

jueves, 26 de junio de 2008

Baker, Pelzer, Lennon, Chapman, Rest

Tomo el libro que tengo más a mano: es Deep in a Dream, la larga noche de Chet Baker. Quiero distraerme un poco porque no sé qué escribir en el párrafo siguiente y porque hace un rato que no voy a ninguna parte. Abro el libro en el principio del pliego de fotos, que se reconoce a libro cerrado porque está en otro papel más brilloso. Leo el epígrafe de la primera foto. Huyendo de una madre agobiante y de un padre borracho y maltratador, Baker se alistó en el ejército a los dieciséis años. Miro la foto: reconozco a Chet Baker, abrazado a una mujer, la madre agobiante, que a su vez está abrazada a un hombre, el padre borracho y maltratador. Paso derecho a la última página del pliego de fotos. Leo el epígrafe de la primera. Fin de trayecto: Amsterdam, 13 de mayo de 1988. Según interpretemos la foto, un hombre cubre con una manta el cadáver ensangrentado de Chet Baker, o un hombre corre la manta que cubre el cadáver ensangrentado de Chet Baker. Leo el epígrafe de la segunda.Baker descansa en paz, ante el desconsuelo de Jacques Pelzer. Uitvaartcentrum de Amsterdam, 18 de mayo. Lo que veo en la foto es el cadáver de Chet Baker dentro de un ataúd, un ramo de flores a la altura de su pecho, un hombre que junta las manos como si estuviera rezando una plegaria. De la foto no se desprende ni que Baker descanse en paz, ni que Jacques Pelzer esté desconsolado. No me consta que estuviera rezando una plegaria, pero esa es la impresión que me da y me voy a dejar guiar por ella.
Abro el libro unas páginas más atrás y, sin haberlo buscado, vuelvo a encontrarme con Jacques Pelzer. El epígrafe dice Nadie veneraba a Baker más que Jacques Pelzer, músico y farmaceútico de la ciudad belga de Lieja. En 1963, un año después de que Baker saliera de la cárcel, se reunieron en un pub con su amigo, el saxofonista Jean-Pierre Gebler. En la foto, Pelzer toca el saxo sentado en el extremo del piano; a su izquierda está Baker con una trompeta en la mano, la espalda apoyada contra el borde del teclado, sentado en el suelo. La mirada de Baker apunta al suelo, y parece concentrado en la música que toca Pelzer. Jean-Pierre Gebler está a la derecha de Pelzer, de pie, de traje, de perfil. Tiene un saxo en la mano y lo está mirando a Baker.
En la misma página hay otro epígrafe, que, por cierto, acompaña a otra foto. Dice Baker, encarcelado, firma un autógrafo; en algunos momentos, su juicio parecía un estreno de Hollywood. La foto muestra a Baker, de perfil, tras las rejas, firmando un autógrafo. Tiene un cigarrillo en la boca. Tras él hay otros dos hombres: uno, lo suponemos por la gorra, es un policía o un guardiacárcel; otro, de lentes oscuros, que identificamos como el posible destinatario del autógrafo (el plural mayestático es una trampa de los periodistas). En el libro Las dos vidas de John Lennon, de Albert Goldman, hay una foto en la que Lennon le firma a un autógrafo a un muchacho de lentes, pero esta vez sabemos el nombre del destinatario del autógrafo porque se trata de Mark David Chapman, el hombre que habría de matar a Lennon horas después. El epígrafe dice que Lennon está firmando un autógrafo sobre la tapa de Double Fantasy, su último disco, pero en la foto no se ve la superficie sobre la cual Lennon estampa su firma. En su primer libro de poemas, Lennon escribe: Por verdes cortinas y Sabina olmos/En forestas del siglo que pasó/A caballo, sin prisa, pausa o pena/El sordo Ted, Danoota y yo/, y más adelante, /Bostecillo tupido, Isabel sarli/Por Boca Juniors que siempre ganó/Sin la prisa, la pausa ni la pena/El sordo Ted, Danoota y yo. Lo que leo es la traducción argentina del libro. Sospecho que Lennon jamás escuchó nombrar en toda su vida ni a Sabina Olmos ni a Isabel Sarli. Es probable que haya oído hablar alguna vez de Boca Juniors, pero no en 1964, año de la primera edición del libro, sino recién en 1966, cuando el capitán de la Selección argentina, Antonio Ubaldo Rattin, jugador de Boca, protagonizó un escándalo en el Mundial de Inglaterra, precisamente en un partido contra el equipo local. Es absolutamente improbable que Lennon escribiera sobre Boca: el equipo de la ribera no formaba parte de su universo. ¿Entonces? En la posdata del prólogo del libro, el traductor Jaime Rest explica: “Hemos optado por emplear el lenguaje popular urbano de Buenos Aires; el motivo consiste en que nos ha parecido más justo trasladar una forma de expresión local a otra de iguales características, en vez de emplear un idioma de irreal neutralidad.”

(De El carácter Sea Monkey, 2007)

martes, 24 de junio de 2008

No a los despidos

Yo no estaba
en la ciudad
no estaba acá
no sé
dónde estaba
cuando decidiste
pasar a degüello
lo nuestro
despedirme
de tu vida
decirme voilá
volá
esto ya fue
no queda nada
nada de nada
nada que merezca
ser conservado espero
que me olvides
rápido mejor
no espero mejor
me voy
no recuerdo cómo
me enteré si
lo adiviné o
me mandaste un mail
o lo supe en cuanto
me miré al espejo
yo no estaba
en la ciudad
no estaba acá
mal podía estar
en un momento así
cuando ibas a
pasar a degüello
lo nuestro cuando
ibas a despedirme
de tu vida a
decirme voilá
volá
yo me afeitaba
a navaja en
la barbería
de un viejo tembloroso
semirretirado
que escuchaba tangos
de Gardel de Angelito
Vargas y de Fiorentino
“No sé por qué te perdí
tampoco sé cuándo fue
pero a tu lado dejé
toda mi vida”
y es mentira
porque nadie deja
“toda” su vida siempre
ha de quedar
algo por mínimo
que fuera y si
uno deja “todo”
es porque no había
nada porque
uno alimentaba
su propia nada
con la presencia
del otro uno era
una sanguijuela
que se alimentaba
del otro para existir
y entonces es lógico
me parece
que le digan
a uno voilá
volá
sería lógico digo pero
no es mi caso
porque yo no dejé
“toda” mi vida
yo creo, yo espero
haberte dejado
algo
al menos
aunque ahora digas
que no queda nada
porque está muy
fresco todo el
adiós la
distancia que
tomaste acaso
porque necesitabas
alejarte irte
dejarme
despedirme de
tu vida
que ahora
más que nunca
es sólo tu vida
o tu vida sola
tu vida sin
la mía tu vida
que no tiene
nada que ver
con la mía
mal que me
pese mal
que me
queme
mal que
me
duela mal.

(De La vergüenza nacional, inédito)

lunes, 23 de junio de 2008

Soho Crónicas


Los amigos de la revista colombiana Soho editaron esta antología. Aquí, entre algunos súpersúper del periodismo escrito, incluyeron un opúsculo de este humilde servidor, intitulado De gira con Charly. Este mediodía lo trajo el cartero. Alegrón.

sábado, 21 de junio de 2008

El detective

La foto la tomó el maestro y amigo Juan Manuel Paciok cuando cruzábamos un paso fronterizo de la Argentina a Chile.


jueves, 19 de junio de 2008

Una guía perdible

Por Javier Aguirre
¿Cuántos recorridos permite la Ciudad de Buenos Aires? ¿Y cuántos de ellos valen realmente la pena? Aquí hay muchos que sí, y están todos entrelazados en el minuciosísimo libro Buenos Aires Bizarro, la más extraviada de todas las guías, de editorial Aguilar, flamante obra del poeta y periodista (uno de los fundadores de la revista Barcelona) Daniel Riera. Se trata de un catálogo detallista de sitios, personajes y servicios que cuesta imaginar dentro de una guía urbana (sin embargo, aquí están), y que demuestra cuán rica, aunque se trate de una riqueza con muchos sabores distintos, puede ser la oferta de la Ciudad: de los talladores de nabos a la estatua de Mostaza Merlo, de los gurúes sexuales a los campeones de metegol, de los ventrílocuos agremiados a los profetas que auguran una aliencracia, de los santuarios rockers a los sitios con fantasmas, de los domicilios de asesinos seriales a... a... a... ¿dónde parar de buscar rincones porteños que merezcan la cucarda de “bizarro”? Contesta Riera al NO: “En algún momento tenés que cortar... Por distintas cuestiones quedaron afuera el Museo de Urología, que estaba suspendido; la vendedora de réplicas de artesanías de la Atlántida, que estaba de vacaciones; o el Bar El Titán, de memorabilia de Titanes en el Ring, que estaba en plena mudanza”. El nivel de los bonus tracks bizarros que quedaron afuera es parámetro de lo que sí hay dentro, un Magical Mystery Tour periodístico cuyas escalas fueron testeadas una a una por Daniel en carne propia. Y aparecen descriptas con rigor, detallismo y en conveniente proporción de ingenuidad y malicia. El trabajo de campo (que no es “del campo”) que se desprende de Buenos Aires Bizarro... es descomunal (si los colectivos porteños sumaran millaje como las aerolíneas, Riera habría acumulado suficientes millas como para visitar cualquier lugar del mundo), bien documentado y, encima, cuenta con el apoyo visual del fotógrafo Diego Sandstede, lo cual llevó a Daniel a viajar durante meses por la Ciudad, siguiendo pistas dictadas –según el caso– por su propio olfato o por cuanto chisme, sugerencia social o flyer bizarro cayera en sus manos. ¿Tantos hallazgos habrán alcanzado el pronóstico inicial que movilizó al autor? Riera responde: “Superó lo que esperaba, aunque tenía buenas expectativas, porque Buenos Aires es alucinante. Seguramente si en un par de años volviera a hacer una búsqueda, aparecerían muchísimas cosas nuevas”. Es que si en algo se parecen la Ciudad y la más extraviada de las guías es en lo inquietante, lo hilarante y lo sorprendente.
(Publicada hoy en el suplemento "No" de Página/12)

martes, 17 de junio de 2008

Nuestro Vietnam

Ayer vino a visitarme mi amigo Juan Ayala. Con él hicimos esta nota, publicada en Rolling Stone en abril de 2000 y en el libro Lo mejor del periodismo de América Latina, que editó la Fundación Nuevo Periodismo de Gabriel García Márquez en 2006. El tema es la imposible posguerra de los ex combatientes de Malvinas y el suicidio de muchos de ellos.

sábado, 14 de junio de 2008

20

Y cada tanto creemos
que lo único que nos redime
es el encuentro con la voz anónima
de alguien tan desesperado como nosotros.

(De Sexo telefónico, 2005.)

miércoles, 11 de junio de 2008

Un cable de Ansa

GUIA BIZARRA DE LA CAPITAL ARGENTINA
BUENOS AIRES, 8(ANSA)- Una extravagante guía de Buenos Aires, que incluye desde servicios sacerdotales de urgencia a una lista de sex shop, desde el Museo de la Deuda Externa al Monumento a Caperucita Roja, ha sido publicada recientemente en Argentina. El periodista Daniel Riera, autor de la guía "Buenos Aires, Bizarro", cita como ejemplo de esa extravagancia, que suele atraer a los turistas, el parque de Tierra Santa, ubicado frente al Río de la Plata, que es una mezcolanza de "la tradición judeocristiana con la más contemporánea y secular tradición de Disneylandia", apunta. Ese parque sintetiza la "bizarría a gran escala", según Riera, "con su Cristo gigante que abre y cierra los ojos, mueve las manos, emerge y desaparece una vez por hora con Sagrado Corazón y todo, y su Muro de los Lamentos de telgopor inyectado en cemento". Riera afirma que su libro está inspirado en el "Santiago bizarro" del chileno Sergio Paz, que a su vez reconoce como antecedente "L.A bizarro" del periodista estadounidense Jim Fitzgerald. El autor argentino, que también reconoce influencias del chileno Francisco Mouat, autor de "Chilenos de raza" y pronosticó que en cuestión de tiempo aparecerán otras guías similares de otras capitales latinoamericanas. "Me muero de ganas de leer algún día Montevideo bizarra, Caracas bizarra, Quito bizarra, La Paz bizarra o Asunción bizarra", afirmó el autor. Buenos Aires no solo tiene su monumento a Caperucita Roja, sino también el Monumento a la Pelota, a Samuel Morse en la Plaza del Correo, al Quijote y obviamente a Carlos Gardel, además de una extraña escultura dedicada al "Dedo Gordo". Entre las curiosidades aparece también en la guía el Círculo de Ventrílocuos Argentinos, el Movimiento Realiano de Argentina, inspirado en las conexiones telepáticas y extraterrestres de Claude Vorilhon, Rael, y la Asociación Civil de Ateos en la Argentina. En materia de deportes, la capital argentina ofrece asociaciones de sumo, de fútbol americano, de pointball, de scalextric y de kendo, una esgrima japonesa que con sus armaduras y sus movimientos se emparenta con "los últimos samurais".(ANSA). MRZ

martes, 10 de junio de 2008

Charly (Aclaración)

Ayer, cuando posteé la primera parte de una extensa entrevista a Charly García publicada en RS en 2002, ignoraba por completo el bardo en que se había visto envuelto Charly en Mendoza y su posterior internación, en fin, todo lo que ahora todos sabemos. Aclarado el punto, vaya todo el amor del mundo para Charly y toda mi admiración por su enorme obra.

lunes, 9 de junio de 2008

Charly García

Entrevisté muchísimas veces a Charly García. Esta nota se publicó en dos partes en la Rolling Stone y la hicimos con mi amigo Fernando Sanchez en el 2002.
Va la primera.

sábado, 7 de junio de 2008

Una propaganda de los 70

La persona que se llevó el Valet, que se lo entregue al marido en la puerta, pedían, si mal no recuerdo, desde los altoparlantes de la terminal de un aeropuerto. Ofrecían así una hipótesis razonable: la gente que desaparecía por acá y por allá no hacía otra cosa que llevarse el desodorante a un lugar seguro y secreto, donde no tuviera la necesidad de compartirlo con nadie. La logia de los fanáticos del Valet era muy numerosa y muy consecuente: 30.000 personas que no han regresado hasta hoy, tal vez porque no pudieron soportar que su desodorante predilecto haya dejado de fabricarse.

(De La vergüenza nacional, inédito.)

martes, 3 de junio de 2008

Funeraria La Popular

En las afueras de San Salvador, capital de El Salvador, hay un barrio de funerarias para pobres. Allí queda La Popular, allí tomamos estas fotos con el poeta Felipe Granados.




lunes, 2 de junio de 2008

0220

No sé si te llamás como me dijiste que te llamabas ni si tu cuerpo es como me dijiste que era ni si tu edad es la que confesaste ni si te gusta leer escuchar música o drogarte ni si es efectivamente cierto que cada tanto fantaseás con tu madre ni siquiera sé si es verdad que te estás tocando allá en San Antonio de Padua.
Nunca estuve en San Antonio de Padua no sé cómo son sus casas ni cómo es su gente ni si la gente de San Antonio de Padua tiene algo de particular. No sé dónde queda San Antonio de Padua ni cuáles son los medios de transporte que me pueden llevar pero sí sé que la llamada es interurbana porque tengo que anteponer un prefijo de cuatro cifras y “anteponer” y “prefijo” son palabras telefónicas por naturaleza.

(De Sexo telefónico, 2005)

domingo, 1 de junio de 2008

Una guía de aventuras

Escribí esta columnita a modo de resumen del contenido de Buenos Aires Bizarro. Se publicó ayer en adn, pero no la subieron a internet.


En Buenos Aires se pueden comprar máquinas de fornicar, pan dulce para perros, pianos enrollables y camisetas de Flandria usadas de los 70. En Buenos Aires existen monumentos a la pelota, al dedo gordo, a Caperucita Roja. En Buenos Aires existen la esquina de Rafael Hernández y Rafael Hernández y la de Bauness y Bauness. En Buenos Aires hay un chalet en la terraza de un edificio. En Buenos Aires se puede aprender a esculpir nabos, a regular la menstruación por medios naturales o a hacer milagros. En Buenos Aires hay detectives privados que se ofrecen para seguir a nuestra pareja, constructores de castillos de arena, fotógrafos del alma. En Buenos Aires hay un museo del barrabrava (de un barrabrava específico), un museo de la deuda externa, un museo de inodoros. En Buenos Aires se puede practicar Sumo, fútbol americano o metegol federado. En Buenos Aires se puede llamar a un delivery esotérico, adorar dioses celtas o presenciar la ascensión de un Cristo que mueve las manos, abre y cierra los ojos. En Buenos Aires hay cafés con piernas, bares para gays morrudos, shows con stripper gorda y stripper enano. En Buenos Aires hay fantasmas de toda clase: un Golem en el Once, un hombre sin párpados en la estación Coghlan, un degollado en el baño de la estación Sáenz Peña del subterráneo. En Buenos Aires hay un Círculo de ventrílocuos y un local donde se afilan cuchillos… ¡al lado de la casa donde vivió el descuartizador de Barracas! En Buenos Aires hay infinidad de motivos para el asombro: es sólo cuestión de levantar la vista. Buenos Aires Bizarro es un homenaje a una ciudad inagotable y dinámica, dónde siempre habrá lugares, personajes, historias y secretos esperando a ser descubiertos. Una guía de aventuras urbanas para gente curiosa.