viernes, 31 de octubre de 2008

Homero



Mi amiga Leonor Silvestri se encontró a este hermoso amigo en apuros. Si alguien lo quiere, que la llame o le escriba. Ella me escribió esto:

Como no tenía suficientes problemas, me encontré un perrito de menos de un año (aprox) abandonadísimo y me lo traje a mi departamentito de 35 mts con mis tres gatos!!!!Obviamente, necesito de toda tu colaboración para encontrarle urgente un lugar digno para vivir..Mañana lo llevo al veterinario y comienzo a dejarlo un joyita (alguien le cortó la orejita...) Es divino, mansito, y le gusta mucho que lo quieran. Es un perrito chiquito que lo tiraron y esta asustado. Ayudame a que le encuentre una casa, realmente no tengo cómo quedármelo yo, aunque es un perro hermoso y pequeño.Difundi este mail y cualquier cosa llamame o escribime.1562691508 leocatlove@hotmail.com
Tomen nota. Homero espera. Para más datos, entren al blog de Leonor, www.leomiau76.blogspot.com

jueves, 30 de octubre de 2008

Infiernos heredados

En otras palabras… ¡al hermano ni justicia! ¡El Gran Hermano! (¡Orwell!) ¡El Gran Hermano! (¡Endemol!) o sea, es un hecho y a lo hecho pecho si te gusta bien y si no también la geneología genera genitales gordos, globos repletos de pus pues esto es lo que hay, lo que nos ha tocado en suerte, en mala suerte, y estás desorientado sin saber qué trole hay que tomar para seguir (¡Cátulo!) y hacés lo que siempre hay que hacer en estos casos, tomás un libro cualquiera de la biblioteca, en este caso Las sagradas escrituras, de Héctor Libertella, y lo abrís en una página al azar, porque si mirás el índice no tiene gracia, si mirás el índice es una desgracia, o sea no índice y tipiás tipiás sin vergüenza el libro ajeno, a lo Di Nucci, ¿Cómo podrá afectar la crisis de su país el trabajo del escritor argentino, en sus condiciones de producción, presiones lugareñas, modas pasadas de moda, desinformación al día, pobreza de mercado? Para escapar del suicidio-metáfora de esa cárcel será necesario un pequeño desplazamiento que venga a decir: si la literatura en mi sien, entonces el agujero en tu mercado. Porque, en la misma vía de ese deslizamiento, si no hay papel cualquiera puede escribir en las paredes, y si no hay paredes él retendrá en el paladar los restos que le devuelva su propia oración; su canción de ausencia. ¿Así rezaba Cicerón?: –Lanza palabras fuera de la boca, y en la gruta de esa boca [rajadura, unión, juntura, grieta, comisura] escucha como memoria o eco todo lo que evoque ese canto que se va con el viento–.
O sea, bien, muy bien, onomatopeyas variopintas y alborozado aplauso y feliz repetición del recurso (Joy In Repetition, o sea (¡Prince!)) Un poco en la huella de su propia biblioteca, algunos autores parecen estar construyendo El Libro de Los Libros, que sería como una antología armada sobre pedazos, trozos, sonidos, trinos de varias páginas dilectas de este siglo. Bravo bravo bravo bravísimo bravo Libertella. El Libro de los Libros. Trozos, sonidos, trinos. Lo que queda es caminar hacia la cocina, preparar mate, tratar de no caer vencido no dormido justo ahora que se pone bien bueno, jaja, bien bien buena tu te ves bien buena (¡General!) el mate se lavó más temprano que tarde sin reposo (¡Milanés!) Milanés lo que hay, me da pereza arreglarlo con lo que me costó caminar hasta la cocina tomo este mate lavado de palos navegantes este puerto de palos verdes en suma este lavativo que amenaza perforarme este tránsito veloz hacia la Náusea (¡Sartre!) y ahora que lo pienso no leí, aún, la Náusea, es raro porque leí Las Palabras y me gustó y leí El Muro y también, pero la Náusea no, no le entré, como dice el Gato, qué si le entró y dice que es un plomazo.
El programa de la ausencia de programa, el único programa: eludir a los infiernos heredados, eludirnos escribiendo sobre ellos, escribiendo a pesar de ellos, escribiendo mucho y rápido, traqueteando al Packard Bell. Vamos bien vamos bien, por lo menos hay entusiasmo van vienen los dedos los caracteres y eso es más o menos lo que importa, el modo en que uno los ordene es un problema de la crítica juajuajua. El problema mío, el problemón, diría, es que se me cierran los ojos, se cierran solos, me pesan las pestañas y se me cae la cabeza. Este panorama fantasmagórico me arrastra hacia la cama. Al despertar mejoran las cosas, ya no se me cierran los ojos, no solos al menos, ya no me pesan las pestañas ni se me cae la cabeza. Eso es bueno.

(De La venganza del Sea Monkey, inédito)

lunes, 27 de octubre de 2008

El triángulo escaleno

Descubro con mucha emoción, en la librería Lucas, de Corrientes al 1200, algunos cuentos infantiles sueltos de una colección que editó mi padre cuando yo era niño. Están a 12 pesos y conservan la sobrecubierta y el póster originales. Recuerdo que mi mamá se enojó mucho cuando vio los dibujos que ilustraban uno de los cuentos, El triángulo escaleno: no había un solo dibujo donde el triángulo fuese efectivamente escaleno, no había tiempo para cambiarlos, había que mandar a imprimir así como estaban. Recuerdo que pregunté si –considerando que no había tiempo para cambiar los dibujos– no era más fácil pedirle al escritor que cambiara el texto. Mi padre me dijo que era muy difícil, porque el escritor había trabajado el texto jugando con el sonido de la palabra “escaleno”. Fue la primera vez que escuché que los escritores trabajaban sobre la sonoridad de las palabras. Fue la primera clase de literatura que recibí en mi vida y, tal vez, la más importante.

(De Lo cuarto, obra en construcción)

viernes, 24 de octubre de 2008

Un perro en San Telmo

Ayer caminaba por la calle Defensa al 1300 cuando vi un perro que se detuvo frente a un perchero que estaba en la vereda, a menos de un metro del suelo, donde exhibían remeras con leyendas pretendidamente jocosas. El perro movió con el hocico dos o tres remeras, como si fuera un posible comprador o uno de los turistas que recorren la zona. Eligió una blanca, con la foto de Isabel Sarli y la leyenda ¿Qué pretende usted de mí? La orinó de arriba abajo, y cuando digo de arriba abajo digo la verdad, la orinó desde el cuello hasta la cintura, le descargó un sifón de orina, la tiñó de amarillo.
Traté de explicarme la actitud del perro. Descarté la opción más obvia, el juicio de valor sobre el cine de Armando Bo: aquellas películas son hoy parte de la historia, rudimentario arte pop sobre el cual el tiempo ha posado una mirada compasiva y amable.
Descarté, luego, la posible condena moral de un perro integrista: los católicos de hoy prefieren indignarse con las obras de León Ferrari, las contratapas de la revista Barcelona, los abortos de las mogólicas violadas.
Recordé que Isabel Sarli jamás pronunció en ninguna de sus películas la frase que la remera y la leyenda le atribuyen. Lo del perro podía tratarse, entonces, de un manifiesto a favor del rigor histórico. Sin embargo, el énfasis radical del acto situacionista me pareció excesivo para tan poca cosa.
Llegué, al fin, si no a una conclusión, por lo menos a una hipótesis seria: el perro se sintió interpelado por la remera, “habló” a través de ella. Y dijo: ¿Qué pretende usted de mí, un simple perro que pasea por la vereda? Que orine, claro. Que orine y prosiga mi camino, ajeno a las interpretaciones éstéticas, éticas o historiográficas de mis actos, ajeno al modo más o menos arbitrario que otros elijan para contar mi historia.

martes, 21 de octubre de 2008

Merengue del 92

En el año 1992, cuando Juan Luis Guerra estaba hasta en la sopa, con el amigo Fernando Sanchez entrevistamos a los integrantes de su banda, 4.40. Nos dieron una verdadera clase teórica sobre las diferentes ritmos del Caribe. Yo tenía 22 años. Era el costado grato de la fiesta menemista: los mejores músicos del mundo venían a Buenos Aires, uno detrás del otro, nosotros los veíamos tocar y los entrevistábamos.

martes, 14 de octubre de 2008

Capusotto bizarro II

Aquí está la foto. ¡Gracias Max!


¡Capusotto bizarro!

Anoche me llamó un amigo justo a la hora de Peter Capusotto y sus videos: la charla se extendió y me perdí la segunda mitad del programa. Gracias a Dios existe You Tube y hoy pude repasar lo que me había perdido. Cuando llegué a Luis Almirante Brown descubrí una sorpresa: presten especial atención durante el cuarto minuto del sketch. Verán un libro de tapas celestes de mi autoría. Si algún amigo sabe cómo sacarle una foto a esa imagen, la recibiré con alegría.

lunes, 13 de octubre de 2008

La poesía

Si usted me promete que no
va a decírselo a nadie,
yo le prometo que le voy a
explicar de qué se trata
este poema. Las claves
para su interpretación
las tengo en el bolso
ahora no las recuerdo
pero créame:
en cuanto se las revele,
usted dirá mirá vos
qué boludez
Es lo que pasa con
todos los grandes
poemas: una vez
hecho el clic, una vez
develado el misterio
que encierra el
mágico sonido
de las palabras
superado el
lógico deslumbramiento
inicial usted dice
mirá vos
qué boludez
y se siente satisfecho
se siente, diría
cómplice del poeta
partícipe de su
vida interior
depositario de
sus abismos
habitante de
su universo
La crítica literaria
brinda elementos
para que usted
analice lo que lee
puede optar por
una perspectiva
posestructuralista
puede proponer
si lo desea
una lectura
de género puede
analizar el poema
desde los estudios
culturales
puede hacer
en definitiva
lo que se le canten
las pelotas
(aunque la Academia
desaconseja
las lecturas biografistas
como así también las
que ponen el foco
en la ideología del autor
y le recordamos
también que
hay que tener
especial cuidado
antes de pronunciar
en voz alta la palabra
“autor”, ya que
algunas corrientes
críticas postulan la
muerte del mismo:
en determinados
cenáculos usted
dice “autor” y escucha
murmullos
desaprobatorios,
murmullos que
le restarán autoridad
en ulteriores debates)
así y todo le decía
no siempre aparecen
las claves
la figura en el tapiz
que nombraba
Henry James
(aunque “carpet”
quiere decir
“alfombra”, lo que
indica la importancia
de conocer el idioma
de origen o en todo
caso de leer traducciones
como la gente)
decía entonces
que usted puede
hacer lo que se
le canten las pelotas
pero ni siquiera eso
puede garantizarle
la comprensión
de la pieza que le
ha tocado en suerte
Y ahora que lo pienso un poco
no está bien que yo abra
mi bolso y le brinde las
claves para la interpretación
de mi poema porque
anularía así su propia
libertad creadora
En otras palabras
el poema dice
lo que a usted le parece
que dice ni más
ni menos
y en todo caso
no se preocupe
por “entender”:
eluda la trampa
del “sentido”
¡No entienda,
sienta! ¡Póngase
las pilas!
El poema que escribí
es muy bueno
pero se completa
con su participación
activa y militante
Es un poco como
decía Pinky: sin
ustedes allá,
nosotros acá,
¿para qué?

(De Lo cuarto, en construcción)

jueves, 2 de octubre de 2008

0610

Vi su foto en Internet y la establecí como papel tapiz
la llamé y escuché su voz
la invité a Nueva York con los gastos pagos
gasto en mi gato aranceles altos
cómo no
y aceptó se lo creyó
y en cinco minutos en cinco dedos
llegué
a la gran Manzana a Manhattan manual.

(de Sexo telefónico, 2005.)

miércoles, 1 de octubre de 2008

Charly y los Beatles

Esta fue una de las muchas veces que entrevistamos a Charly García para la Rolling Stone con mi amigo Fernando Sanchez. Fue un momento feliz en el maldito 2001. Hablamos de los Beatles, a propósito de la aparición del compilado One. Lo recuerdo como un enorme placer, para nosotros y para él. Quedó buenísima la nota.