jueves, 5 de marzo de 2009

Tata



Nueve de las fotos de la muestra Cuarenta, de Diego Sandstede, las que conforman la serie Tata, incluyen a su padre. O tal vez todas las fotos de la muestra lo lo incluyen. Tal vez es más correcto, más preciso, decir que en nueve de las fotos de la muestra Cuarenta, Diego Sandstede retrató a su padre. Lo que se ve es una mueca de autoridad; lo que esa mueca de autoridad refleja, del otro lado de la lente (del otro lado de la foto), es la tensión entre el temor infantil y la necesidad imperiosa y adulta de superarlo para conocer al otro y para reconocerse en el otro.
Las fotos del padre de Diego Sandstede son, inevitablemente, fotos espejadas: fotos de un padre y fotos del hijo de ese padre, aunque el rostro de ese hijo aparezca en una sola de las nueve fotos. Si tantas veces hemos leído que el artista trabaja para vencer la resistencia de los materiales, en este caso la técnica y el afecto son una misma cosa: el procedimiento para desmontar, para acercarse, para intentar comprender a un hombre duro. El padre de Diego Sandstede mira altivo, como si pensara en la posteridad. El padre de Diego Sandstede levanta el brazo derecho, enfatiza vaya a saber qué con el dedo, desde su posición privilegiada en la cabecera de una mesa –no sabemos si laboral, familiar: da lo mismo–, arenga a los demás sobre algo de lo cual parece convencido. El padre de Diego Sandstede toca la guitarra. Vestido con una robe de chambre, observa desde arriba una partitura apoyada en el piso. El padre de Diego Sandstede abraza a alguien: al abrazarlo, apoya la mano extendida sobre la cabeza del abrazado, como si estuviera apuntalándolo para que no se caiga. Cada uno quiere como puede y, seguramente, el padre de Diego Sandstede amó mucho a su hijo y, seguramente, le costó mucho demostrarlo. Siempre es más o menos igual: primero crecemos gracias a nuestros padres, luego a pesar de ellos, finalmente contra ellos. A veces (no siempre), tenemos la posibilidad de reencontrarnos a la vuelta del camino. El padre de Diego Sandstede murió el año pasado. Lo sobreviven nueve fotos. Lo sobrevive un hombre: un artista que, sin habérselo propuesto, lo convirtió en el padre de todos nosotros.

(Cuarenta se puede ver en la Fotogalería del Teatro San Martín, Corrientes 1530, hasta el 5 de abril.)

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