jueves, 16 de abril de 2009

Cuarta clase

El martes tuve otra clase de ventriloquia con el maestro Lembo. Llevé una pequeña rutina, bastante ensayada. A Lembo le gustó el tono elegido: más conversacional que chistoso. El maestro me marcó algunas cosas: Oliverio debe hablar más pausado, más despacio, en su rutina no debe haber sucesiones de monosílabos (del tipo "Lo que yo sé es que a mí..."). Y tiene que ser menos lacónico, desarrollar un poco más las respuestas. La voz que elegí está buena, pero según el maestro es un poco dura para las cuerdas vocales. Conversaré con la fonoaudióloga del Civear y veré que hago: me daría mucha pena cambiarla, pero a la vez tampoco quiero quedarme mudo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Riera, querido,

estoy esperando el texto que prometiste sobre David Viñas.

Igual que usted, creo, sin pecar, claro, que el vejete es uno de los grandes de nuestras letras...

Saludos.

Daniel Riera dijo...

Anónimo querido:
Casualmente estoy leyendo ahora una novela impresionante de Viñas que se llama Cuerpo a cuerpo. Tengo la sensación de que la narrativa de Viñas no obtuvo ni a palos el reconocimiento que sí obtuvo su obra crítica. Me parece que es una gran injusticia que alguna vez será reparada, porque los cánones van y vienen y cada tanto a un grupo de críticos se les ocurre releer seriamente a aquellos escritores que habían olvidado.

franmorten dijo...

señor riera!

que bueno lo de oliverio va creciendo... seguro va a ser un personaje muy gracioso y de gran personalidad...

a ver si acerca uno de sus cursos a SL aguna vez je

un abrazo blogosferico (no se como seria eso)

fran!

Daniel Riera dijo...

¡Gracias Fran! Estaría bueno :de hecho, nunca estuve en San Luis...