viernes, 11 de diciembre de 2009

Rubén Carballo (II)

Una buena noticia.
El diputado nacional Miguel Bonasso, presidente del bloque Diálogo por Buenos Aires, presentó hoy un pedido de informes relacionado con la muerte de Rubén Carballo, cuyo texto es el siguiente:


Proyecto de resolución
La Cámara de Diputados de la Nación,
RESUELVE:
Dirigirse al Poder Ejecutivo Nacional, para que por medio del área que corresponda, se sirva informar sobre distintas cuestiones referidas a los hechos del 14 de noviembre de 2009 en inmediaciones del estadio del club Vélez Sarsfield que causaron la muerte del joven Rubén Carballo:
Qué medidas de protección se han dispuesto para la familia de la victima y principales testigos, dado que existen sospechas sobre el accionar policial.
Responsable o responsables de la orden de reprimir a los asistentes al recital y copia de la misma.
La nómina de la totalidad del personal policial afectado al operativo.
Copia de las notificaciones a los Juzgados intervinientes.
Sumarios y averiguaciones internas tendientes a determinar con certeza la forma en la que se sucedieron los hechos.
Si a alguna o algunas de las personas identificadas como integrantes de la barra brava de Vélez que fueron vistas en el lugar se les aplica el derecho de admisión.
Disposiciones a partir de los testimonios que constan en la denuncia penal que ya ha sido presentada por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

Si consta algún pedido por parte de autoridades del GCBA para que se cortara el tránsito en la Av. Juan B. Justo u otras solicitudes de cuidado para con los ciudadanos que asistían a un espectáculo en territorio de la Ciudad.



FUNDAMENTOS
Señor Presidente:
El 14 de noviembre la Policía Federal Argentina reprimió con gases, balas de goma, carros hidrantes, la montada, un helicóptero y bastonazos a una multitud de jóvenes que en la proximidad del estadio del club Vélez Sarsfield se había congregado para asistir a un recital del grupo Viejas Locas. Hubo cuarenta y cuatro detenidos, treinta heridos y, veintitrés días después, un muerto.
Rubén Carballo, un adolescente de 17 años que estaba allí, murió el 8 de diciembre víctima de una fractura de cráneo. Cuando lo encontraron, sus ropas estaban teñidas con la coloración del agua de los hidrantes, presentaba impactos de balas de goma y fuertes contusiones.
Fuentes de la Policía Federal argumentaron que se habría golpeado al intentar colarse al recital subiendo un muro del estadio. Es una hipótesis arriesgada, un argumento oblicuo como la supuesta trayectoria de los disparos de un único tirador en el crimen del presidente Kennedy. Parece más sensato lo que declaró el padre de la víctima: mi hijo fue molido a palos y cuando vieron lo que habían hecho, lo tiraron en el baldío. Rubén conservaba en sus bolsillos un teléfono móvil y la entrada que había comprado dos meses antes.
El primer peritaje ordenado por el fiscal Eduardo Cubría fue realizado sobre los estudios médicos del cráneo de la víctima y se verifica que Carballo recibió un fuerte golpe producido por un objeto romo. Sus heridas no serían compatibles con las de una caída.
En el operativo participó la Comisaría N°44. Testimonios de los asistentes corroboran que la represión fue feroz. Habrían concurrido varias circunstancias:desorden en el ingreso, una aparente sobreventa de entradas que desbordó las capacidades previstas, la ausencia de controles previos y usuales, el accionar de la barra brava del Club Vélez -a la que la policía permitió el paso sin ninguna clase de cuidado- y una respuesta policial indiscriminada.
Hay una denuncia de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires que ratifica el maltrato policial y en la que se receptaron testimonios directos. Según consta en la denuncia penal presentada por la Defensoría, el testimonio de la denunciante B.S.B indica que -mientras intentaba salir del lugar- se acercó a un policía y le pidió "que por favor la deje caminar. Este policía la empezó a tratar mal (…) salió otro de atrás que le dijo salí de acá hija de puta, apuntándole todo el tiempo con el arma en la cara. Les pegaban a mujeres, a nenes. Escuchaba los gritos de que había un nene. En todo momento vio cómo la barra brava de Vélez estaba con la policía."
Hay otra muerte en democracia que podría deberse a la violencia estatal. El hecho es gravísimo y requiere una rendición de cuentas tanto de los responsables políticos como de las autoridades policiales y de las organizaciones y empresas privadas que estaban a cargo del espectáculo.

Continuará...

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