martes, 27 de abril de 2010

Cappanga

¿Se juega como se vive? ¿En serio, Ángel?

Matute Morales, tras la ventana del micro, nos pide que nos corramos para que Racing pueda llevarse al matón. La foto salió en Olé.


Me gusta como juegan los equipos que dirige Ángel Cappa. Me gustaba aquel Racing del 98, con el Chelo Delgado, Matute Morales y Diego Latorre. Me gustó el Huracán 2009, con Mario Bolatti, Javier Pastore y Matías De Federico. Me alegra que Cappa dirija en la Argentina: sabe armar buenos equipos de fútbol. El que no me gusta es Cappa. El 2 de octubre de 1998, mis ex compañeros de la revista LA MAGA manifestaban en defensa de su fuente de trabajo ante las oficinas de Daniel Lalín, el último dueño de la revista, entonces presidente de Racing, en la avenida Julio Argentino Roca al 500. Yo me había ido de LA MAGA en el 96, pero participaba ese día en la protesta. En la misma cuadra está el hotel Nogaró, donde concentraba el plantel de Racing. Cuando los jugadores y el cuerpo técnico salieron del hotel para tomar el micro que los llevaría a La Plata, donde enfrentarían a Gimnasia, los periodistas de la revista se acercaron a ellos para repartirles volantes acerca del conflicto. En ese momento, un hombre se acercó a Sergio Gorostiaga, un militante de la UTPBA que nos acompañaba, le pegó un cabezazo en la nariz y salió corriendo para refugiarse en el micro del plantel. La gente del gremio había visto varias veces al matón en las oficinas de Lalín. El micro arrancó, lo detuvo el semáforo, lo corrimos, nos pusimos adelante para que no pudiera seguir. Cappa se bajó: contra todas las evidencias, juraba que el cabeceador no futbolístico no estaba allí. Todavía recuerdo cómo el rey del Tiki Tiki gritaba, desaforado: "Ustedes están haciendo política", una acusación curiosa en boca de alguien que dice ser de izquierda. El policía Alberto Chapay hizo bajar al plantel, subió al micro, encontró al matón escondido en el baño. Se me ocurrió evocar aquella velada, un poco harto del constante chamuyo ético y las lecciones de vida cappistas.

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