jueves, 20 de junio de 2013

¡Mavrakis contra el establishment!

Leo que Nicolás Mavrakis escribió esto:
http://revistapaco.com.ar/2013/06/19/la-cronica-esta-desnuda-2/




Una amiga me da manija para que le conteste. En general no le doy bola a las cosas que se dicen sobre mí, cada cual tiene derecho a pensar lo que quiera, pero hoy no andaba con ganas de comerme galletitas, así que va la respuesta.


Escribí sobre los obreros del algodón explotados en el Chaco, sobre los ex combatientes de Malvinas que se suicidaban y los que estaban en eso (fuimos los primeros en hacer una nota al respecto, con mi amigo Juan Ayala), sobre el apagón de Ledesma durante la dictadura, sobre el Operativo Independencia y sus ecos en el siglo XXI en Famaillá , sobre El Perro Santillán, sobre la CTA en un día de paro nacional, sobre la huelga de hambre de los presos de La Tablada, sobre el asesinato de Kosteki y Santillán, sobre la explotación de los obreros de la vendimia mendocina y un largo etc. Cofundé y coedité la revista Barcelona durante 10 años. Dirijo una colección de crónica periodística en una pequeña editorial independiente. El primer título que edité fue La patria fusilada, de Francisco Urondo. La edición original la había hecho la revista Crisis, en 1973. Cuando la reedité, en 2011, el libro llevaba 23 años fuera de catálogo.
 En 2011 me invitaron a un encuentro sobre crónica periodística denominado Narrativas de la realidad, en el Centro Cultural de España. Un día antes, me enteré que estaría presente en la sala el ministro de Cultura de la ciudad, Hernán Lombardi: de haberlo sabido antes, no habría asistido. El día del encuentro distribuí entre el público el listado de asesinados el 20/12/01 por el gobierno de De la Rúa y una nota sobre la escandalosa cesión del edificio del Padelai al CCEBA, me levanté y me fui. El video está en Internet. 
Me tengo que fumar que un boludo que no sabe nada sobre mí califique a mi trabajo de apolítico y solipsista solo porque escribí un libro sobre los ventrílocuos argentinos y sobre mi propia experiencia como ventrílocuo. Todo bien, Mavrakis, hacé lo que quieras: los periodistas que tratamos de ejercer nuestro oficio (fijate que no le pongo itálica como vos: no me molesta para nada que se trate de un oficio)  preferimos tomarnos el laburo de averiguar antes sobre qué estamos hablando. Si eso es "amor por el conocimiento", ponele, tenemos más amor por el conocimiento que vos. 
Dentro de dos meses me voy a hacer, de onda, un documental sobre un pibe al que mató la policía y sobre la complicidad del poder político y judicial para encubrir el crimen.  Esto último no tenías por qué saberlo, claro. Todo lo anterior, ya que me ibas a poner en la bolsa de los “apolíticos”, sí. A lo mejor me llamaste así porque te resultaba funcional a la idea de la crónica periodística como aristocracia de la subjetividad financiada por el poder, enfrentable desde tu lógica binaria al “espíritu ácrata del escritor” (¿¿¿???) (¿De cuál escritor? ¿Todos tienen espíritu ácrata? ¿Estás muy seguro?)
Es curiosa esta defensa de  Twitter y YouTube, los drones y sarasa como los únicos lugares por donde pasa la vida, fuente central de tus argumentaciones, desde una revista fundada hace cuatro décadas por Eduardo Galeano y Juan Gelman, una revista contra la cual no tengo nada, en la medida en que yo mismo fui uno de los editores de los primeros 3 números de la etapa actual. ¿Por qué las publicás en Crisis y no solo en Paco? Porque te da un poquito de prestigio y porque te tiran unos mangos. Es corta la bocha.
Deberías ponerle, de todos modos, un poco más de onda a tus ensayitos.  La disquisición entre  “los escritores que hacen periodismo” y “los periodistas que hacen literatura” es desopilante.  (¿Cómo se medirá, digo yo?¿Quién tiene la vara para medir esas cosas? ¿Vos? Sonia Budassi, por ejemplo, que escribió dos libros de cuentos y dos libros periodísticos y trabaja en Anfibia: ¿qué sería? ¿Una escrirista, una periotora?)  La vida y el laburo de la gente son  un poco más complejos que los casilleros donde intentan meterla los Mavrakis de este mundo.
No me interesa nada defender  a Anfibia, un sitio en el cual escribí una vez una nota (fijate que no la llamo “crónica”: como ves, no pertenezco a una secta fundamentalista).  Repito -con un énfasis que sabrás entender- que no tengo nada que ver con Anfibia, pero ¿no es un poco deshonesto intelectualmente, un poco manipulador, digo, contar que allí solo escriben sobre coleccionistas de acordeones? ¿No salió ahí la mejor nota que se hizo denunciando que la cantidad de muertos de las inundaciones de La Plata era mucho mayor que la que daba el gobernador Scioli?
 Pero realmente, Mavrakis,¿no es un poco botón, en el mejor de los casos, discutir sobre el uso del dinero de los contribuyentes en un producto periodístico? Suena a tía cacerolera que se queja de que 6/7/8 esté en la tv pública. Decís que mantienen el dato en secreto. Entro en el sitio para ver si es cierto, y veo que en el ángulo superior derecho están los logos de la FNPI y la UNSAM. ¿Qué más querés que hagan? ¿Qué digan: “Estos logos están acá porque esta gente nos pone la tarasca”? Chequeá un dato, Mavrakis, uno. Yo sé que eso lo hacen los periodistas y que el periodismo ya fue, pero copate, dale. Chequeá un dato, dale, porque si no cualquiera podría pensar que estás mandando fruta.
El sistema de becas, clínicas y fundaciones que “denunciás” cual Elisa Carrió  rige en todos los ámbitos de la vida cultural.  No hay inocencia, claro: se usa para lavar plata, para mejorar la imagen de las empresas, para hacer política, etc. Bienvenido al capitalismo. ¿Preferías a los mecenas?  Apuesto a que las fundaciones  gastan más guita en “Instalaciones” o en “Música contemporánea” que en crónica periodística. No me parece bien, no me parece mal, no me parece nada.
Debo decirte para que te quedes tranquilo que los Reyes Magos no existen y que no hay tal caja financiadora de crónicas, al menos no en la Argentina. La gente que labura todos los dias en un diario o en una revista no tiene tiempo para escribirlas: se las piden a colaboradores externos a los cuales rara vez les paguen más de $1500 por no menos de dos o tres semanas de trabajo. Y estoy hablando de un pago top pero top: según leo, en la discusión paritaria actual las empresas periodísticas ofrecieron un mínimo de $150 (la décima parte) a los colaboradores. Como ves, los números no dan.
Cada cual labura dónde puede y cómo puede. Nadie tiene por qué hacerse cargo de quiénes ponen la guita, porque esto se llama capitalismo y si nos ponemos en brígidos nadie podría laburar en ningún lado. Desde el año pasado, mi amigo Juan Ayala , con el cual –te había contado más arriba- escribí una apolítica crónica sobre el suicidio de los excombatientes de Malvinas, viene reclamando con los vecinos de su barrio, Valentín Alsina, que se investigue si en las instalaciones de la vieja fábrica de frazadas Campomar funcionó un Centro Clandestino de Detención.  Juntó un montón de testimonios, entre ellos el de un sobreviviente que fue torturado allí. Pero nadie le da bola. Hay una empresa que está construyendo un complejo inmobiliario sobre las ruinas del centro clandestino de detención. Se llama Electroingeniería y financia la revista Crisis.  Me parece que no lo dice en ningún lado, pero creéme, es posta, yo laburé ahí hace un par de años. De ahí va a salir la guita que pagará tu denuncia sobre el establishment de la crónica.


4 comentarios:

Priscila Hernández Flores dijo...



Como cualquier lector creo que Mavrakis tiene el mismo derecho en gustarle o no una historia, en engancharse con una forma de contar o de describir.

El texto de Mavrakis sería contundente si tuviera argumentos periodísticos. Sería bueno haber aplicado una regla periodística básica: buscar la otra voz. Si por algo no le dieron la entrevista o no quisieron hablar del tema basta con decirlo para que el lector saque sus conclusiones. Sin estos datos deja varias dudas: ¿ Cuánto recibe Anfibia, cuánto dona FNPI?, ¿ de qué cantidades habla?, ¿ Sólo habla desde el plano del “creo, pienso, supongo"?.

El punto es que no encontré esa información porque su texto queda en el terreno de lo que supone pasa. Es pretencioso pensar que el lector deberá asumir su crítica como verdad absoluta.

Lo leí un par de veces buscando ese dato contundente que me hiciera pensar que no era sólo un texto en el que disfruta de los sinónimos para acaudalados, terratenientes y encumbrados cronistas a los que no le reconoce ni un sólo trabajo. Curioso su caso… a ninguno de los cronistas que nombra les reconoce un sólo mérito. Leila Guerrero, Juan Villoro, Pablo Meneses, John Lee Anderson, Daniel Riera, Cristian Alarcón y Gabriela Weiner...todos son unos mercenarios,claro, menos él.

Para el ensayista todo cae en la conclusión simplista de escribir para vivir de subsidios, becas y financiamientos de tíos millonarios.

Desde su reducida concepción del mundo, los cronistas escriben sólo por el único interés de formar parte de una institución. Jamás escriben porque están movidos por la curiosidad y la pasión por descubrir , por la inquietud de explorar la realidad, por mirar los detalles, por contar fuera de la maquinaria de noticias del día, día. Para él todo se reduce en dinero y está bueno que lo piense, está en su derecho, lo que no es válido es generalizar y asumir que todo es así como él lo cuenta.

Titula su artículo “ la crónica está desnuda”. Diría que su artículo está desnudo porque, antes de sacarlo a la pasarela de la web y revistas, lo hubiera arropado para que el lector dijera: “¡ Basta, esto es un robo. Esos cronistas se hacen ricos contando historias y eso no es justo!”.
Daniel, sospecho que en tu casa hay una Bóveda con los millones acumulados por escribir crónicas.

Anónimo dijo...

Hola Daniel,

Leí el texto en la revista a la que haces referencia. La forma como está escrito da la sensacion de querer enredar en palabras argumentos poco claros. Tampoco es un ensayo académico que exponga las fuentes consultadas. Además, si en la crónica está todo mal ¿qué es lo que está bien? ¿La nota "objetiva? ¿La versión estenográfica de una sesión parlamentaria ? ¿La web-cam fija en un cruce de avenidas? Me parece que el texto no propone nada y sólo critica por criticar sin ofrecer un trabajo propio que supere lo criticado...

Saludos

Anónimo dijo...

Muy bien que, por fin, se piense y se razone. Leí lo de mavrakis, y es taaan tonto y de resentido...Como decía alguien en twitter, hubiera sido interesante discutir sobre la crónica, pero lo del él no se entiende y está muy lejos de ser un texto intelectual.
Son pequeños lanatas, se mueren por laburar en Clarin y escriben mentiras penosas y estupidas

Tirando piedras al rio dijo...

Leí el texto de Mavrakis, y mas allá de coincidir o no con la crisis del periodismo. Si creo que es de esas personas que creen que los cambios tecnológicos en si mismos cambian las cosas, y las formas son las formas y el contenido el contenido. Y no deberían confundirse.
Lo que si sabe es producir debate.